El diario StartTribune de Minneapolis informaba hace unos días de una singular iniciativa puesta en marcha el verano pasado en la estación de ferrocarril de Lake Street: programar música clásica por megafonía para combatir la mala vida que allí se daba cita y de la que habían alertado los vecinos.
Pickpocket, pelicula dirigida por Robert Bresson y protagonizada por Martin LaSalle, Marika Green, Jean Pélégri, Dolly Scal, Pierre Leymarie. Uno de los más importantes filmes dirigidos por Robert Bresson, sigue con tono documental las peripecias de un carterista que opera en el metro parisino.
Otras ciudades, como Atlanta o Toronto, realizaron la misma prueba en lugares muy transitados, al parecer con buenos resultados. Una experiencia piloto similar fue realizada en 2003 en algunas estaciones del metro de Londres, y los informes posteriores constataron que los robos habían descendido un tercio y los actos de vandalismo un 37%, en un periodo de 18 meses. Según algunos analistas, la razón de este cambio de comportamiento se hallaría en una inversión de la “teoría de las ventanas rotas” que formuló el sociólogo urbano George L. Kelling, según la cual una ventana rota y no reparada en un edificio actúa como reclamo para que otros bárbaros acudan a romper las ventanas todavía intactas y a partir de ahí a practicar todo tipo de desmanes en una vertiginosa espiral de incivilización.
La medida adoptada en Minneapolis forma parte de un conjunto de iniciativas que pretenden hacer de su estación de trenes un lugar más vivible y seguro. Entre estas medidas se encuentra mejorar la iluminación, instalar cámaras de seguridad y aumentar la presencia policial, especialmente al atardecer. Que todo ello se produzca acompañado por buena música, no se sabe con certeza qué efectos puede tener, pero es seguro que mejora el humor de los viajeros. Y si encima ahuyenta a carteristas, violadores y otros psicópatas, entonces miel sobre hojuelas.
Cairo Station (1958) Dirección: Youssef Chahine. La estación central de ferrocarril de El Cairo es una sociedad en miniatura, una comunidad de porteadores y buhoneros que viven en vagones abandonados. Un vendedor de periódicos lisiado, Kinawi, se enamora de una hermosa y altiva vendedora de limonada. Chahine explora los temas tabú de la sexualidad y la violencia, la represión y la locura entre los marginados. Una muestra de cómo el cine del alejandrino Chahine constituye un extraordinario prisma personal a través del cual es posible percibir la realidad del pasado, presente y futuro de Egipto.
En uno de los parques de Madrid, algunos personajes pintorescos, toreros y futuros toreros, deportistas y boxeadores y otros tipos no menos originales se reúnen para ensayar y perfeccionarse. El cerro de los locos (1959), dirigida por Agustín Navarro y protagonizada por Antonio Ozores y José Luis López Vázquez.
Four’s a Crowd, pelicula dirigida por Michael Curtiz en 1938 y protagonizada por Errol Flynn, Olivia de Havilland, Rosalind Russell, Patric Knowles, Walter Connolly, … Tercera comedia consecutiva para la Warner con guión de Casey Robinson y Olivia de Havilland en el equipo, tras It’s Love I’m After y Call It a Day. En esta ocasión, y como indica su título, el romance se forma a cuatro bandas en el ambiente de un periódico y las manipulaciones de sus noticias.
Aunque Michael Curtiz reunió de nuevo a la pareja Errol Flynn y Olivia de Havilland, que tan buenos resultados le había dado en otros títulos, la trama parece demasiado endeble y los actores están algo perdidos durante todo el metraje, quizá confundidos por la arrolladora presencia de la tercera en discordia, Rosalind Russell. Una de las escasas ocasiones en que Flynn se decantó por la comedia. (decine21)
Los Streamliners estaban en auge en América de modo que los estudios Warner quisieron realizar su película. Pero el presupuesto no daba para mas y tuvieron que conformarse con trenes de juguete Lionel escala O. Errol Flynn es un joven Romeo que corteja a la hija de un excéntrico millonario. Este permitirá el romance siempre y cuando gane la carrera con trenes eléctricos. Flynn recurrirá a las trampas para asegurarse el premio.
‘La casa eléctrica‘ (The Electric House, 1922)
Tras graduarse como Botánico, Buster Keaton es contratado, por error, por un hombre rico que desea instalar la electricidad en su mansión. Cuando la familia regresa de las vacaciones, Keaton le ha preparado innumerables mecanismos automáticos para hacerles la vida más fácil.
Christmas Eve (1947), pelicula dirigida por Edwin L. Marin y protagonizada por George Raft, George Brent, Randolph Scott, Joan Blondell, Virginia Field, …
La fortuna de una anciana es pretendida por un avaricioso sobrino. Pero quizá le salve de la situación la reunión navideña con sus tres hijos algo calaveras: un playboy, un trotamundos y un vaquero.
Cuidada comedia dramática que cuenta con un plantel de actores de auténtico lujo, entre ellos el estirado George Brent y la rubia del musical clásico Joan Blondell. (decine21)
Finbar McBride, un hombre enano, serio y de pocas palabras, marcha a un pueblo rural de New Jersey para tomar posesión del que será su nuevo hogar, una vieja estación de tren abandonada, heredada de un amigo recién fallecido. Allí, Finbar pretende llevar una vida de ermitaño, dedicado casi exclusivamente a disfrutar de su pasión preferida: contemplar trenes. Pero Finbar, que elude constantemente la compañía de los demás, no pasa desapercibido para nadie, especialmente para Joe, un cubano que vende perritos calientes, y para Olivia, una mujer que lucha por superar una dolorosa pérdida familiar.
El actor secundario Thomas McCarthy (Conspiración, Los padres de ella) debuta como director y guionista con esta maravillosa película, premiada en Sundance y San Sebastián, entre otros festivales. Con una puesta en escena sobria, muy pocas localizaciones y un magnífico sentido del ritmo narrativo y el uso del silencio, McCarthy ofrece un poderoso drama, teñido de comedia, sobre la soledad, la autocompasión, el egoísmo y la necesidad de todo ser humano de estrechar lazos con sus semejantes. Los itinerarios afectivos de los personajes -sobre todo el de Finbar- son ejemplares a la hora de mostrar el que ha de ser el verdadero núcleo de una existencia que merezca la pena ser vivida. El reducido reparto logra que los personajes, extraordinariamente sencillos y reales, conmuevan al espectador por su carga de autenticidad.
Con ayuda de sus compinches habituales, Charlie, privilegiado cerebro criminal, ejecuta un brillante plan para robar lingotes de oro de la caja fuerte de un palazzo veneciano. El único detalle que Charlie no podía prever era que Steve, uno de sus hombres, le traicionaría para robarle el botín. Pero el juego no ha acabado, y Charlie regresa a California, dispuesto a recuperar el oro, más por venganza que por interés monetario. Para ello, contará con una recién llegada al equipo, Stella, experta en cajas fuertes. E ideará un sofisticado plan de robo que consiste en manipular el sistema informático que controla los semáforos, colapsar el tráfico y huir en coches de pequeño tamaño.
El director de ese estupendo film llamadoNegociador, aprovecha la espectacularidad del cine moderno en esta versión libre de un clásico del cine de atracos, Un trabajo en Italia, que protagonizó Michael Caine en 1969. El espectador debe olvidar el realismo, que no la verosimilitud, en unas asombrosas persecuciones por el metro, alcantarillas e incluso escaleras. Secuencias increíbles en la vida real, pero que parecen auténticas en la pantalla. Como en los mejores films de robos, los protagonistas son granujas amorales, poco ejemplares, que no obstante caen bien en la pantalla, incluso Edward Norton, el malo de entre los malos. Para disfrutar con palomitas y a ser posible en compañía de amiguetes gritones, que nos transmitan emoción ante lo que sucede en pantalla. (decine21)
Y a continuación nuestra versión de estas trepidantes imágenes en este anuncio de principios de los setenta…
Uno de los grandes símbolos del cine de acción de Hollywood son las escenas de persecución. Uno o varios vehículos recorren la pantalla a velocidad de vértigo, acompañados de un fragor de chirridos, frenazos, rugidos de motores en Dolby Surround.
Generalmente críticos, historiadores y público se dan la mano con respecto a que las cumbres de las persecuciones de autos han sido filmadas en Bullit (1968) de Peter Yates y The french connection (1971) de William Friedkin.
A pie, a caballo, en coche o por aire hagamos un somero repaso de las persecuciones con el tren como protagonista…
“El viento en los sauces” (en inglés “The wind in the willows”) es un cuento (de unas 300 páginas) escrito en 1908 por Kenneth Grahame, que forma parte de los clásicos de la literatura infantil inglesa. En 1996, Terry Jones dirige la versión cinematográfica del cuento. En la película intervienen los siguientes actores: Steve Coogan, Eric Idle, Terry Jones, Antony Sher, Nicol Williamson, John Cleese, Stephen Fry, Bernard Hill, Michael Palin, Nigel Planer, Julia Sawalha y Victoria Wood.
El gran robo al tren de St. Trinian (1966) Director: Frank Launder, Sidney Gilliat Protagonistas: Frankie Howerd, Dora Bryan, George Cole, Reg Varney, Raymond Huntley
The Great Locomotive Chase (1956). “Heroes de hierro”, de Francis D. Lyon con Fess Parker y Jeffrey Hunter. Durante la Guerra de Secesión estadounidense, un grupo de soldados de la Unión, roba una locomotora para volar los puentes e impedir el suministro a las fuerzas Confederadas.
“El tren fantasma” es una película de aventuras y acción rodada con brío por Gabriel García Moreno, pionero del cine mexicano, realizador, guionista y cameraman, que fue además fundador de los estudios Azteca.
A la manera de “El maquinista de la General” de Buster Keaton, “El tren fantasma” cuenta la historia de un joven ingeniero perseguido por una banda de delincuentes que han secuestrado a la bella Elena, hija del jefe de la estación. Esta joya del patrimonio cinematográfico mexicano acaba de ser restaurada por la Filmoteca de la Universidad Autónoma de México.
El corazón del guerrero dirigida por Daniel Monzón y protagonizada por Fernando Ramallo, Neus Asensi, Joel Joan, Santiago Segura, Javier Aller, … Una época indefinible, a lo Conan el Bárbaro. Beldar es un valiente guerrero, y Sonja su bella novia o así. Los dos están a punto de robar una valiosa joya en la Cripta de la Orden de los Mil Ojos. Pero algo no sale bien, Beldar pierde el conocimiento y se despierta en la actualidad con los rasgos del adolescente Ramón, un pirado de los juegos de rol. A partir de ese momento, entre partidita y partidita con sus amigos, Ramón empieza a no tener muy claro qué es la realidad y qué ficción. No sabe si está en Madrid o el fantástico país de Zaphiria.
El mejor amante del mundo dirigida por Gene Wilder y protagonizada por Gene Wilder, Carol Kane, Dom DeLuise, Fritz Feld, Carl Ballantine, Matt Collins
Las minas del rey Salomón dirigida por J. Lee Thompson y protagonizada por Richard Chamberlain, Sharon Stone, Herbert Lom, Bernard Archard, John Rhys- Davies … Allan Quatermain, un famoso cazador, emprende un safari por el corazón de Africa. Al mismo tiempo, Elizabeth Curtis, junto con su hermano John, penetran en la zona más inhóspita del continente para buscar a Harry, su marido, el cual desapareció buscando las minas del Rey Salomón. Producción de 1985, que coincidiendo (intencionadamente o no) con el centenario de la novela, llegó de la mano de la Cannon a las pantallas ansiosas de aventuras tras el tremendo éxito de Indiana Jones con sus (hasta entonces) dos maravillosas películas. Para quienes no tuvieron la suerte de vivir el ya icónico cine de los ochenta, explicaremos que la Cannon fue la mítica productora del dúo Golan-Globus que, sencillamente, definió el cine de acción y aventuras de serie-B de aquella vibrante década. Dos nombres bastan para definirla: Charles Bronson y Chuck Norris. Bueno, todo ello hace de esta discreta película ochentera de aventuras una agradabilísima sesión de hora y media de diversión, alegría y palomitas. Y mencionar, cómo no, la alegre, fresca y aventurera BSO de Jerry Goldsmith.
Caza legal 1995 dirigida por Andrew Sipes y protagonizada por William Baldwin, Cindy Crawford, Steven Berkoff, Salma Hayek. En la decada de los 90 estuvieron de moda las “peliculas de accion”, esta es de las flojas. Un policia de metodos poco ortodoxos debe proteger a una bella testigo de un perfido agente del KGB…
Vivir y morir en Los Ángeles, pelicula dirigida por William Friedkin y protagonizada por William Petersen, Willem Dafoe, John Pankow, Debra Feuer… William Friedkin -French Connection (Contra el imperio de la droga)- cuenta cómo muere uno de los dos polis que vigilaban a un criminal. El superviviente jura vengar a su compañero. Adrenalina pura y excelente pulso narrativo.
Fugitivas, pelicula dirigida por Miguel Hermoso y protagonizada por Laia Marull, Beatriz Coronel, María Galiana, Juan Diego.
Interesante película del productor de Solas. Dirige Miguel Hermoso, que firmó Como un relámpago, título que pasó como un rayo por las carteleras (de lo poco que duró). No merece tal suerte este título vibrante, que conjuga bien la intriga y el suspense con el perfil humano de sus personajes. La peli se llevó 2 Goyas, a la mejor actriz revelación (Laia Marull) y a la canción (magnífica composición de Manuel Malou). decine21.
Bueno, no aparece ningún tren pero si hay algún elemento ferroviario…
“Lejos están los días en que los enclenques automóviles del cine mudo e incluso los vistos en más de un serial sonoro, se acechaban uno al otro a través de escenas aceleradas y plenas de excitación. Parecería que dentro de poco, también tendrán la misma lejanía las “car chase” clásicas. La persecución a secas, sin efectos especiales que le quiten realismo, se ha despedido para nunca volver. Secuencias epopéyicas, como las de las citadas Bullitt, Contacto en Francia, El Escuadrón Implacable, Vivir y Morir en Los Angeles y Ronin, parecen que no se volverán a repetir dado el auge de los F/X generados por ordenador”
A comienzos de los años 90, las empresas del Estado se privatizaron con la promesa de modernizar sus servicios y brindar mejor atención: los trenes interurbanos fueron suprimidos; miles de pueblos quedaron aislados y un millón de habitantes emigró hacia las capitales. El maltrato al pasajero se hizo norma. Los robos y accidentes se multiplicaron.Con la privatización de las aerolíneas también se eliminaron rutas provinciales y los pasajeros son abandonados en los aeropuertos. Jamás se vivió en el país una crisis del transporte semejante. Al suprimir el 80% de los trenes, el transporte de cargas y pasajeros pasó al automotor. Las carreteras quedaron saturadas y los accidentes fueron en aumento: sólo en el 2007 la “guerra del automotor” provocó más de 8000 muertos y miles de heridos. La confusión sobre lo público y lo privado sigue vigente. Los trenes se privatizaron porque daban pérdidas, pero los servicios públicos ¿están para dar ganancias o para servir a la comunidad?¿Acaso deben dar renta las escuelas o los hospitales públicos? Si los ferrocarriles perdían 1 millón de dólares por día, hoy cuestan 3 millones diarios pero sólo funciona el 20% de los trenes que teníamos antes.
La construcción de los ferrocarriles fue una de las grandes epopeyas industriales del país. En 1857 comenzó a circular el Ferrocarril del Oeste – una empresa de capitales argentinos- y años después, llegarían las compañías inglesas y francesas. Casi un siglo más tarde, el gobierno de Perón nacionaliza todos los ferrocarriles y la red alcanza los 50.000 km.; nacen las escuelas ferroviarias; se fabrican locomotoras diesel y a vapor y todo tipo de vagones; el tramo Buenos Aires-Rosario se cubría en 3,30 hs. Con el gobierno de Arturo Frondizi comienza la reducción del ferrocarril. Su ministro A.Alsogaray pone en ejecución el Plan Larkin, del Banco Mundial: se eliminan tranvías y trolebuses y desembarcan las multinacionales de camiones y neumáticos. El tiro de gracia lo dio el gobierno de Carlos Menem: los trenes fueron privatizados o transferidos a las provincias. Desde entonces y hasta Kirchner, siguen los mismos concesionarios: Cirigliano, Romero, Roggio, Urquía, Macri, Techint, Unión Ferroviaria y las brasileras Camargo Correa y A.L.L. El gobierno paga hasta el último salario ferroviario, y todas las roturas y reposiciones de material. Por cuenta del Estado, los concesionarios reparan vagones, locomotoras y estaciones: lo que vale 1 peso es facturado varias veces más. El negocio es cobrar el subsidio estatal.
El ferrocarril no tiene reemplazo:” es el único transporte que puede llegar a destino en las peores condiciones climáticas”. Es el medio de transporte más seguro, menos contaminante y más económico. Es 8 a 10 veces más barato que el transporte automotor: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones o de 20 ómnibus de pasajeros. Para financiar el “tren bala” – que sólo servirá a las capas pudientes de Buenos Aires, Rosario y Córdoba y no transfiere tecnología- el gobierno endeuda al país por 30 años. Con la mitad de lo que costará la obra, se pueden reconstruir a nuevo los ferrocarriles interurbanos de las provincias del país, con 7.000 km. de vías para trenes de pasajeros, 11.000 km. para los cargueros y 310 locomotoras nuevas. La reconstrucción de los ferrocarriles y su industria, es una urgencia económica y una batalla cultural. Después de tanto fracaso, hay que avanzar hacia un modelo de gestión que incluya a los pasajeros, los trabajadores y los transportistas de cargas para construir el “tren para todos”: un tren público, cuidado por todos y al servicio de todos.
Los trenes volverán, como vuelven los días, los meses, las estaciones…
Los trenes volverán, para seguir uniendo pueblos, regiones y ciudades…
Los trenes volverán, como van y vuelven, los pasajeros, las cargas y mensajes… Los trenes volverán, simplemente, por el placer de viajar: como el agua, la luz o el amor, no es posible vivir sin ellos.
Fernando Pino Solanas.
Las ruinas de una joya argentina.
La tragedia de Once ha vuelto a poner sobre la mesa un grave problema que sufren a diario los porteños y los habitantes del conurbano bonaerense que se tienen que trasladar a la capital argentina: el lamentable y peligroso estado de la red de trenes que viajan a la capital.
Una de las peculiaridades de Buenos Aires es que además de varias líneas de metro (denominado subte en Argentina) dispone de una red de ferrocarriles que, en su mayoría sobre superficie, llega hasta el mismo corazón de la ciudad. Esto provoca prácticamente a diario –aparte de las dificultades en el tránsito de automóviles por la existencia de infinidad de pasos a nivel en grandes avenidas–, situaciones peligrosas para peatones y vehículos.
A todo ello se suma un lamentable estado de mantenimiento y medidas de seguridad que convierten el trayecto en algunas líneas en un verdadero infierno para los pasajeros, que viajan hacinados y en circunstancias que desafían el mínimo sentido de la prudencia. En el tren accidentado ayer, como es habitual, muchos pasajeros viajaban entre los vagones por falta de espacio y, como además es verano austral, las puertas de los vagones estaban abiertas mientras el tren marchaba. No es la primera vez en que los pasajeros sufren mareos por el calor asfixiante. Si hubiera sido en pleno invierno las condiciones hubieran sido parecidas con los usuarios ateridos por el frío. La guinda del pastel es la delincuencia en trenes y andenes, a la que le son indiferentes las estaciones.
Es algo que sucede desde hace años, pero no siempre fue así. Argentina tuvo la mejor red ferroviaria de Sudamérica y una de las más extensas del mundo. Las privatizaciones sin control del presidente peronista Carlos Menem (1989-1999) sirvieron para desmantelar literalmente una de las joyas del desarrollo argentino. No sólo dejaron de funcionar los trenes condenando a la muerte a muchas localidades que quedaron reducidas a sólo un nombre en el mapa, sino que miles de kilómetros de vía férrea fueron arrancados porque resultaba más rentable vender el metal. Los trenes que servían para que cientos de miles de personas acudieran a la capital se deterioraron más allá de todo lo razonable. Luego sobrevino la debacle económica de 2001. Para aumentar el escarnio, las compañías propietarias de los ferrocarriles obtenían jugosos subsidios del Estado que en teoría debían servir para mejorar el servicio.
De tanto en tanto, la ira de los pasajeros ha estallado con bloqueos de vías y hasta el incendio de taquillas y estaciones. Pero eso no ha frenado un rosario de incidentes, entre ellos, autobuses arrollados, viajeros aplastados o viandantes electrocutados. Basta con buscar en Youtube para observar algunos ejemplos.
El fallecido Néstor Kirchner enarboló en su campaña presidencial el asunto de la nacionalización de los trenes, como ya hiciera Juan Domingo Perón en 1947. Lo proponía como garantía de que los trenes volverían a funcionar con un mínimo de dignidad pero dejó en 2008 esa asignatura pendiente a su mujer. Los pasajeros ya están en un punto en que no les interesa tanto la propiedad como que el viaje diario al trabajo no se convierta en una trampa mortal.
La línea de la Azucarera fue puramente industrial que, como todas las de su categoría, tiene bien poca historia. La empresa Azucarera de Madrid, como todas las industrias remolacheras, instaló su centro de producción de azúcar cercano a una zona de producción de remolacha. Los ingentes volúmenes de remolachas utilizados para la obtención de azúcar condicionaban la instalación de las factorías muy próximas a las zonas remolacheras, para minimizar los costes de transporte. La vega del Jarama y del Tajuña eran zonas idóneas para este cultivo y la Azucarera de Madrid instaló su fábrica en La Poveda, a orillas del Jarama y de las vías del Ferrocarril del Tajuña. Para facilitar el acarreo de la remolacha de las huertas del Jarama, esta empresa obtuvo la concesión de un ferrocarril industrial de ancho 60 cm que, en sus dos extremos, tenía conexiones con ferrocarriles de vía ancha de MZA: Torrejón de Ardoz y Ciempozuelos. Estos dos puntos permitían a la empresa poner en el mercado nacional su producción y recibir elementos y remolacha de más remotos destinos para asegurar la producción. Al mismo tiempo, las vías del Ferrocarril del Tajuña dejaban en La Poveda la producción de las ricas huertas del Tajuña situadas entre Morata y Ambite. El primer tramo construido, entre Madrid y Ciempozuelos, se abrió al servicio en 1903. Poco años después, en 1910, se inauguró el tramo hasta Torrejón. Pero la historia de este ferrocarril sufrió un espectacular vuelco con motivo de la Guerra Civil. Durante la Batalla del Jarama, el avance de las tropas franquistas cortó las vías del ferrocarril Madrid-Alcázar. De esta manera, quedaba cercenada la conexión ferroviaria del Madrid sitiado con el levante, zona crucial para el sostenimiento de la ciudad. Por ello, el Ministerio de la Guerra del gobierno republicano asumió como prioritaria la construcción urgente de un ferrocarril estratégico entre Madrid y un punto fuera de la zona de combates de la línea Madrid-Alcázar. El origen de la línea se situó en Torrejón de Ardoz. Los primeros 6,5 kilómetros de vía se tendieron aprovechando el trazado del ferrocarril de la azucarera, hasta Mejorada del Campo. Desde allí un trazado completamente nuevo se dirigió hacia Tarancón y Villacañas, asegurando la llegada de suministros durante el sitio. Concluida la guerra este ferrocarril perdió su interés, manteniéndose sólo en servicio el tramo Santa Cruz de la Zarza-Villacañas. El resto fue desmantelado, a excepción del tramo incautado a la Azucarera de Madrid (Torrejón-Mejorada). La empresa azucarera vio en esta circunstancia una oportunidad para replantearse su esquema ferroviario particular. Solicitó al Ministerio de Obras Públicas la autorización para cambiar el ancho del resto de su vía desde Mejorada hasta La Poveda, aprovechando el tramo ya ensanchado por el Ejército Republicano. De esta manera se permitía la llegada directa a su factoría, sin transbordos en Torrejón o Ciempozuelos, de bienes y suministros por ferrocarril, así como la salida de su producción más rápidamente . Por su parte, el resto de la vía hacia Ciempozuelos se mantuvo en servicio hasta su desmantelamiento sin alteraciones de ancho y trazado. El cierre del ferrocarril del Tajuña y la mayor facilidad para el transporte de la remolacha en camiones, que liberaba a la azucarera del mantenimiento de un ferrocarril que sólo funcionaba una pequeña temporada al año, hizo que en 1997 las vías fueran abandonadas y desmanteladas.
Lucky, el intrépido (Jaque al rey Midas) dirigida por Jesús Franco (AKA Jess Franco) y protagonizada por Ray Danton, Barbara Bold, Dante Posani… Un agente secreto americano es enviado a Europa para acabar con una banda de falsificadores. Sus pesquisas le llevan desde Roma a Albania, donde se las tendrá que ver con una atractiva comisaria de policía albanesa. (FILMAFFINITY)
El Ferrocarril Cartagena-Los Blancos en el cine.
En la Sierra Minera de La Unión se rodó en el 1967 la película Lucky el Intrepido Agente Speziale L K, dirigida por Jesús Franco. Se trata de una coproducción hispanoitaliana secuencias de accion rodadas en el ferrocarril de Cartagena a Los Blancos, donde sale material rodante y tracción a vapor.
En concreto, a partir del minuto 32, hay una escena con el entrañable “chicharra” conducido por la locomotora Nº8, Jupiter, que acaba en la estación de La Unión (mercado).
La escena de la persecución está rodada en la azucarera de la Poveda (Madrid) con las dos pequeñas Jung de 60 cm. Una es la 103 totalmente visible el nº y la otra con toda probabilidad sea la nº 102. Si se es perspicaz se llegan a ver los tres diferentes anchos de vía, así como el material móvil, que tuvo la azucarera. (fuente forotrenes: cine y ferrocarril español)
El primer ferrocarril transcontinental de los Estados Unidos es el nombre de una línea de ferrocarril a través de los Estados Unidos que unió la ciudad de Omaha con Sacramento en los años 1860, uniendo así la red de ferrocarriles del Este de los Estados Unidos con California, en la costa del océano Pacífico. Se finalizó con la famosa ceremonia Golden Spike (clavo o remache de oro) celebrada el 10 de mayo de 1869 en Promontory (Utah), creando una red de transporte mecanizada de escala nacional que revolucionó la población y la economía del Oeste estadounidense.
La construcción del ferrocarril requirió hazañas enormes de ingeniería y trabajo para cruzar llanuras y altas montañas por parte de las compañías ferroviarias Union Pacific y Central Pacific, las dos empresas que construyeron la línea hacia el oeste y hacia el este respectivamente.
Unión Pacífico dirigida por Cecil B. DeMille y protagonizada por Barbara Stanwyck, Joel McCrea, Robert Preston, Anthony Quinn, Evelyn Keyes…
Este es un western épico, como no podía ser de otra manera si tras las cámaras está DeMille. La gran tarea alrededor de la que giran todos los personajes es la construcción del ferrocarril hacia el oeste, cruzando territorio indio. Como si los aborígenes no fueran obstáculo suficiente, los bienhechores deberán enfrentarse a inescrupulosos cuyo único afán es lucrarse con la obstrucción de la línea, para mantener las cosas tal cual están. Soberbias locaciones exteriores y -cómo no- hordas de extras vestidos con cuero y con la cara pintada hacen de éste un western colosal, de aquéllos que uno hecha de menos.
Into the West es una miniserie producida por Steven Spielberg que cuenta la historia de la colonización del Oeste Americano. Comprendiendo la época que va desde 1825 a 1890, Into the West retrata a dos familias multigeneracionales, una de colonizadores y otra de nativos americanos, ambas contando la historia de la conquista del Oeste, desde sus diferentes puntos de vista.
Ambientada como telón de fondo de importantes eventos históricos y culturales como la Fiebre del Oro, hasta la construcción del ferrocarril Transcontinental, pasando por la recolocación forzosa de los nativos americanos en las llamadas reservas.
“Este país es fabulosamente rico en oro, plata, cobre, plomo… ladrones, asesinos, forajidos… tahures… poetas, predicadores y liebres”. Mark Twain sobre el Oeste
Con el ferrocarril, la civilización fue llegando al salvaje oeste. Y allá donde va la civilización le sigue el pecado. En el siglo XIX, por un lado, desde California, el tren avanzó con la Central Pacific Railroad. Y por otro, desde Nebraska, la Union Pacific. Siguiendo los raíles de esta última, la cadena AMC (Mad men, The walking dead) ha estrenado recientemente en EE UU, con división de opiniones en crítica y público, la serie Hell on wheels.
El título, Infierno sobre ruedas es la traducción, hace referencia al nombre que recibió el pueblo móvil que seguía la construcción de la línea del tren en 1865, justo al acabar la Guerra de Secesión. Una caravana formada por trabajadores (gran parte exesclavos negros, otra parte inmigrantes europeos, sobretodo irlandeses), los hombres de la compañía liderada por el empresario Thomas C. Durant (personaje real, cuya maldad está quizá exageradamente caricaturizada en la serie), prostitutas, predicadores, taberneros, mercenarios en busca de dinero a cambio de seguridad, criminales y buscavidas en general. En este ambiente se situa el protagonista, Cullen Bohannon (Anson Mount), un exsoldado confederado, que busca vengarse de los soldados norteños que mataron a su esposa durante la guerra. (quinta temporada. el pais.com)
Seis años después del comienzo de las obras, trabajadores del ferrocarril Central Pacific desde el Oeste y de la Union Pacificdesde el Este se encontraron en la cumbre de Promontory (Utah). Fue el 10 de mayo de 1869 cuando Stanford colocó el Clavo de Oro (Golden Spike) o el Último Clavo (Last Spike), que se encuentra actualmente en el Centro de Artes Cantor en la Universidad de Stanford, que simbolizó la finalización del ferrocarril transcontinental. En el que quizás fue el primer acontecimiento de medios de comunicación en directo del mundo, los martillos y el clavo fueron unidos por un cable a la línea de telégrafo de modo que cada golpe de martillo fuera oído como un chasquido en las estaciones de telégrafo a escala nacional. Tan pronto como el clavo ceremonial fue sustituido por un clavo de hierro ordinario, un mensaje fue transmitido tanto a la costa Este como a la costa Oeste que simplemente decía: “HECHO”. El país estalló en celebraciones al recibir este mensaje. (Wikipedia)
Ómnibus es un cortometraje francés realizado por Sam Karmann en 1992. Ganador deLa Palma de Oro en la categoría de cortometraje así como el Bafta y el Oscar.
Un hombre desesperado capaz de lo imposible por llegar a tiempo a su trabajo.
El set de rodaje principal de la nueva película de Martin Scorsese, rodada en 3D, es una estación de ferrocarril del Paris de 1930. La estación se construyo en los estudios Longcross cerca de Londres necesitando también una línea férrea operativa, tanto para añadir realismo a una secuencia fundamental (homenaje a una de las primeras películas) como a la necesidad de controlar todas las condiciones del rodaje en 3D.
James Lengyel (supervisor de localizaciones) y el director artístico Stuart Rose investigaron a lo largo y ancho de Reino Unido para encontrar los vagones y locomotoras adecuados para el rodaje. Al final, el Nene Valley Railway en Peterbrough presto sus vagones Pullman franceses y una locomotora Kriegslock llego de Bressingham en Norfolk. Las 120 toneladas de vagones fueron transportadas en plataformas, siendo todo un reto para los ingenieros el gran tamaño de la locomotora. Se construyeron nuevas vias en el exterior de los estudios con el balasto aportado por 25 camiones volquetes. La locomotora funciono con vapor durante todas las tomas necesarias para el rodaje.
El 22 de octubre de 1895, se produjo un accidente de ferrocarril particularmente espectacular en la estación del Oeste, convertida luego en estación Montparnasse. L’Illustration del 26 de octubre relata así el acontecimiento: “El tren n° 56 procedente de Grandville llegaba a la estación a una velocidad de vértigo de 40 a 60 kilómetros, sin que fuese posible detenerlo, destrozaba los topes, traspasaba la extremidad del muelle, y su locomotora, derrumbando el muro de fachada [...], llegaba a caer en la plaza de Rennes. [...] Solo ha resultado muerta una vendedora de periódicos que se encontraba en la plaza debido a la caída de un bloque de piedra”.
Durante varios días, los curiosos se apresuraron entorno a la locomotora, varada en medio de la ciudad, y entre ellos, muchos fotógrafos, profesionales o no, que encuentran aquí una escasa ocasión de demostrar mediante su cámara que la realidad supera a veces la ficción. El revelado del museo de Orsay, que no lleva ningún sello profesional en el dorso, es sin duda la obra de uno de esos aficionados. La dimensión sensacionalista del accidente asegura a esta imagen, en numerosas versiones, una amplia difusión. Todavía en la actualidad, el Accidente de la estación del Oeste, viene formando parte de las ineludibles postales de algunas áreas turísticas de París. (Musée d’Orsay)
Reconstruccion de ese “iconico” accidente para la pelicula Hugo de Martin Scrosese. La combinacion de los graficos generados por ordenador de Pixomondo y una increiblemente detallada maqueta de New Deal Studios obraron el milagro. Los tecnicos en efectos especiales diseñaron digitalmente el tren, lo que a continuacion permitio la construccion de una detallada locomotora a escala 1/4. Tras una serie de tomas de su destructiva carrera a traves de la estacion, la locomotora se lanzo contra la pared y vidrieras del vestibulo. Esta toma se rodo en camara lenta para simular la potencia y violencia del choque. Incluso en esta era de hiper realidad generada por ordenador, el arte de la construccion de maquetas aun perdura. “Hay un cierto grado de imperfeccion y espontaneidad en las maquetas. Eso hace las tomas mas reales” Matthew Gratzner, tecnico de efectos especiales de New Deal Studios. (The Daily)
El Accidente ferroviario de Torre del Bierzo de 1944 se produjo en España, el día 3 de enero de 1944, cuando colisionaron dentro del túnel número 20 (demolido en 1987) de la línea Palencia-La Coruña, a la altura de la localidad de Torre del Bierzo (León) un tren correo, una locomotora en maniobras y un tren de mercancías. El número de víctimas exacto nunca fue aclarado, ya que el régimen ocultó la magnitud del accidente, pero las estimaciones de la época apuntaban que se produjeron cerca de 200 víctimas. Estudios realizados más recientemente elevan la cifra de fallecidos por encima de 500.
El relato del accidente da título a un cortometraje (Túnel número 20) dirigido por Ramón de Fontecha, que obtuvo el Premio Goya al mejor cortometraje documental en 2002. (Wikipedia)
SEVEN SINNERS, (1936) de Albert De Courville. Un detective norteamericano (Edmund Lowe) colabora con las fuerzas del orden británicas para detener el plan de unos saboteadores que se dedican a acechar los ferrocarriles. Trama inspirada en “The Wrecker”, obra de Arnold Ridley y Bernard Merrivale. [Cinefania.com]