No, no es el producto de una delirante imaginación a sueldo de Hollywood, no.
Indonesia ha usado todo tipo de recursos para evitar que la gente viaje ilegalmente sobre los techos de los trenes: ha embadurnado a los intrusos con pintura roja, los ha amenazado con perros y ha apelado a la ayuda de líderes religiosos.
Ahora las autoridades apelan a una nueva táctica intimidatoria e incluso potencialmente mortífera: la colocación de hileras de bolas de concreto suspendidas por encima de los trenes a las salidas de las estaciones o al pasar por cruces de vía.
Las autoridades esperan que las pesadas bolas, que pueden golpear fuertemente la cabeza, serán suficientes para desalentar a los polizones.
Los trenes que atraviesan Indonesia sobre vías con escaso mantenimiento, que dejaron los colonizadores holandeses hace seis décadas, suelen estar atestados de pasajeros.
Cientos de personas que buscan escapar del hacinamiento se trepan al techo. Algunos lo hacen para evitar pagar el pasaje. Otros lo hacen porque, pese a los peligros que dejan decenas de muertos o heridos por año, lo consideran divertido.
La primera hilera de bolas fue instalada el martes a cientos de metros de la entrada a una estación ferroviaria en un suburbio de la capital Yakarta. Pintadas de plateado, cuelgan de cadenas.
Si da resultado, el proyecto se expandirá.
ALI KOTARUMALOS | Associated Press – mar, 17 ene 2012
