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PEPE ISBERT.

Nació en Madrid el 3 de marzo de 1886. “La comitiva salió del templo con un nuevo cristiano, que se llamaría: José, Enrique, Benito y Emérito”. El entrecomillado es de la criatura. Dicen que la primera vez que habló, habló bajito. Y hasta que se murió. Cosa que ocurrió a finales de 1966. Y sin embargo, pocas voces han sonado tan alto en eso del cine español. Hablamos, claro está, del señor alcalde de ‘Bienvenido Mr. Marshall’, del último verdugo, del improbable santo de ‘Los jueves milagro’… De la voz ronca de Pepe Isbert.

‘Mi vida artística’ (Memorias. Su teatro, su cine, su época) ha dejado, por fin, de ser una especie de mito extraño para consumo de cinéfilos desprejuiciados. Existe. De otro modo, la Filmoteca de Albacete (la familia del actor era de Tarazona de la Mancha) y la Aisge (la sociedad de gestión de artistas e intérpretes) ha republicado el libro autobiográfico que vio la luz en 1967 para, poco después, quedar sepultado en las librerias de viejo, hasta desaparecer.

“Yo tenía un ejemplar que había conseguido casi por casualidad. Me parecía muy injusto que la memoria de uno de los actores más importantes del cine español no estuviera al alcance de todos. Al fin y al cabo, por don José [nada de Pepe] ha pasado toda la historia del teatro y el cine desde principios de siglo hasta los años 60”, comenta Emilio Gutiérrez Caba, el padrino de esta recuperación.

Cuenta el actor e hijo de actores que la primera vez que se encontró con Isbert fue en los estudios Sevilla Films. “Me llevó mi madre que trabajaba con él. Le pedí un autógrafo que todavía conservo”. Sea o no por culpa de este encuentro, el caso es que Gutiérrez Caba se ha empeñado en la tarea de devolver a la luz un libro que respira al mismo ritmo que lo hacía la entrañable declamación asmática de su autor.

‘Clavaba cada personaje’

“Lo más increíble de él era su eficacia, su profesionalidad. Clavaba cada personaje; nunca ha habido un actor genérico como él”, afirma Gutiérrez Caba. El libro responde a la misma exigencia. Desde la primera línea, la prosa se maneja como un hábil personaje secundario que nunca se impone a lo narrado. Sutil, con gracia, eficaz.

Desde su primer papel en el cine —como magnicida anarquista en ‘Asesinato y entierro de don José Canalejas’, en 1912— hasta ‘El verdugo’, de Berlanga, en 1964 —aunque su nombre aparecería aún en tres películas más— la vida en pantalla de Isbert discurre por una catarata de anécdotas profesionales y familiares dignas de su mejor cine.

Cuenta Isbert la forma de trabajo en la películas mudas: “El actor tenía que decir: -¿Qué has hecho de mi honor, mujer perversa? Cansado el actor de tanto repetir el ensayo dijo: -¿Te comerías ahora una plato de judías a la bretona? […] En una película trágica, los actores se cansaron de decir frases de mal gusto. Al proyectarla en un colegio de sordomudos, la película, que era dramática, se convirtió para los chicos en un espectáculo cómico divertidísimo”.

Y con la misma vocación de actor secundario, sin alardes de ‘prima donna’, relata la compra del coche para que la familia le acompañara de gira: “Los actores me asediaban a bromas a causa del cochecito y los periodistas me asaetaban a fotos. En muchos periódicos de entonces salíamos nosotros siete a bordo de nuestro Ford y con las cabezas al aire libre para que nadie pudiera decir que viajábamos de incógnito”.

Sea como sea, el actor que más hizo de taxista (“Era corriente que al reconocerme el taxista, no consintiese en cobrarme ni un céntimo”) completa en sus memorias, a golpe de susurro, el trayecto más completo de un comediante por la escena española de posguerra. Hasta la alcaldía de Villar del Río (antes Guadalix de la Sierra): “La gente del pueblo tomaba tan en serio mi papel, que me saludaba: -Adiós señor alcalde. Y al verdadero alcalde le decían: -Adiós, Rafael“.

Murió en noviembre de 1966, después de tres años de enfermedad. Las memorias, la voz bajita, alcanzan hasta ese último momento.

Luis Martínez Madrid. elmundo.es

Los dinamiteros dirigida por Juan García Atienza y protagonizada por José Isbert, Sara García, Carlo Pisacane, Lola Gaos, Paolo Ferrara.

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MIS AFICIONES...LO HABEIS ADIVINADO, EL CINE Y LOS TRENES!!

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