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El mundo de Fructuoso Gelabert (Juan Francisco de Lasa,1968).

Fructuós Gelabert vivió al compás los inicios del cine. Fue un pionero que contribuyó a perfeccionar el nuevo invento, pero supo mirar más allá que sus contemporáneos: Gelabert soñó el sistema para filmar en tres dimensiones, un proyecto que habrí­a podido revolucionar la Historia del Cine. La vida de Fructuós Gelabert es una vida dedicada al cine y al desarrollo de su industria plenamente, pero la Historia del Cine le ha olvidado.

1890. Villa de Sants. En el número 77 de la misma carretera de Sants vive la familia Gelabert. Fructuós es un joven de 15 años, aficionado a la mecánica, el dibujo y la fotografí­a, que aprende el oficio de ebanista en el taller de su padre. Estamos en la época del pre-cine, la época en la que se hacen populares las primeras imágenes animadas del praxinoscopio, el zoótropo y la linterna mágica. Cuando en 1896 llegan a Barcelona las pelí­culas de los hermanos Lumiere, algunos espectadores se espantan y salen corriendo de las salas. Entre el público está Fructuós Gelabert, en esos momentos un joven de 22 años que queda fascinado con el nuevo invento. Gelabert se construye una cámara y en muy poco tiempo comienza a realizar, por las calles de Sants, sus primeras filmaciones: Riña en un café y La salida de obreros de la España Industrial -que siguen los modelos franceses- y una Salida de misa de la Parroquia de Sants. Aprovechando la Fiesta Mayor de Sants, Gelabert instala un toldo en la plaza de la parroquia y presenta sus primeras pelí­culas al público. La proyección es todo un éxito.

Las pelí­culas proyectadas en aquella ocasión ya no existen. Sólo queda un único fotograma de Riña en un café donde podemos ver a Gelabert haciendo también de actor. De ‘Riña en un café’ cabe destacar que es la primera pelí­cula de Gelabert y que se considera el primer filme de argumento hecho en España. Joan Francesc de Lasa conoció a Gelabert y, el año 1952, promovió el primer homenaje al pionero olvidado.

En el almacén del Museo de la Ciencia y la Técnica de Catalunya, en Terrassa, se conservan los pocos restos del legado de Fructuós Gelabert. Los primeros años del Siglo XX, la producción del cine en Barcelona es todaví­a incipiente, pero muchas empresas extranjeras tienen representación en la ciudad. Gelabert compagina la realización de sus propios proyectos con algunos trabajos de encargo.

A comienzos de siglo el cine crece en Barcelona gracias a la importación de pelí­culas y material extranjero. Gelabert, que es director técnico de la casa Diorama de Josep Marí­a Bosc, se esfuerza en crear una industria autóctona.

Aunque alguna escena cómica tiene mucho éxito, las pelí­culas de Gelabert no destacan por la creatividad, pero su profesionalidad hace que reciba una oferta de trabajo para ir a los EE.UU. La prioridad de Fructuós Gelabert es crear una industria. Para mejorar los rodajes de interiores, proyecta los primeros estudios de Cine en Barcelona. Para hacerlos realidad obtiene la ayuda de Lluí­s Martí­ i Codolar, propietario de la Granja Vella de Horta. Gelabert se lanza a hacer grandes producciones argumentales como El Nocturno de Chopin, protagonizada por Margarita Xirgu, y adaptaciones teatrales como Terra Baixa de Angel Guimerí  y La Dolores de Feliu i Codina.

Un premio para valores didácticos—el del Ministerio de Educación Nacional se ha otorgado también a “El mundo de Fructuoso Gelabert”, de J. Francisco de Lasa, cámara de Ricardo Albiñana. Por fin se acuerdan de los “primitivos” del Cine español, de los que trajeron las gallinas. Gelabert vivió en Barcelona, de 1874 a 1955. Gelabert, como Chomón, como tantos otros, bien merece este recuerdo. Produjo su primera película en 1897 y se llamaba “Dorotea”.
ABC (Madrid) – 02/12/1969

El 1914 se levanta en medio de Sants un edificio muy particular. Es la gran obra de Gelabert: sus propios estudios de producción. La Boreal será conocida popularmente como la “casa de cristal’. En la Boreal sólo se filmarán dos pelí­culas: El doctor Rojo y El sino manda. Gelabert pronto abandona sus ambiciones creativas y empresariales. A partir de 1918, dedica todos sus esfuerzos en inventar y mejorar aparatos cinematográficos. El Cine-Gar es una cámara-proyector para uso doméstico, invento de Gelabert. En la pelí­cula imprime cuatro pequeños fotogramas en el mismo espacio que antes ocupaba uno. Así­ resulta mucho más económica y el Cine-Gar llega a comercializarse.

Gelabert tampoco consigue hacer dinero con sus inventos. Continua filmando algunos documentales para ganarse la vida y el año 1928 vuelve a hacer la pelí­cula: La puntaire. Es un fracaso puesto que ha hecho una pelí­cula muda cuando los cines de Barcelona ya se llenan para ver los nuevos filmes sonoros. Con 54 años, Fructuós Gelabert se siente totalmente superado. Decide no volver a filmar y se encierra en su taller para siempre.

En 1952, tres años antes de morir, Gelabert reúne algunos familiares y amigos en el patio de la Institución Montserrat y vuelve a filmar la que habí­a sido su primera pelí­cula, Riña en un café. Murió en un 27 de febrero de 1955, totalmente olvidado por la industria cinematográfica.

Fuente: Claqueta. Una Historia del Cine.

 

Acerca de angelfdezcorral

MIS AFICIONES...LO HABEIS ADIVINADO, EL CINE Y LOS TRENES!!

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